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Soy una mujer adulta y todavía no he encontrado mi estilo


Tengo cuarenta años y, a veces, vestirme se convierte en un suplicio. "No debería ser tan difícil, solo tengo que envolver mi cuerpo con tela", me digo. Entonces, ¿por qué estoy paralizada frente a mi armario?

 

Reconozco que me gusta combinar lo casual y lo peculiar y vestir lo suficientemente cómoda para parecer despreocupada, pero lo suficientemente extravagante como para generar interés. No siempre ha sido así, ya que a principios de los 2000, cuando conseguí mi primer trabajo en una multinacional, tuve que adaptarme a un código de vestimenta que prohibía camisetas, vaqueros y zapatillas.

 

A medida que cumplí años, decidí adoptar cierta seriedad, pues había escuchado tantas veces que las mujeres debían vestir acordes a su edad, que llegué a creérmelo. Doné las prendas más atrevidas y estampadas para invertir en eso que llamaban “fondo de armario”. Abandoné las faldas cortas, los colores estridentes y con ellas se fueron también las ganas de divertirme con la ropa. Pero las recuperé. Ahora cuando me miro al espejo, me pregunto a menudo quién soy, quién es la mujer detrás de esas gafas estrambóticas o si existe un universo paralelo donde mi sudadera pueda considerarse elegante.

 

A lo largo de mi vida he sido muchas personas diferentes, desde una niña con lazos en el pelo, una adolescente grunge en monopatín, una ejecutiva con tacones de aguja, hasta una autónoma en pijama. Me gusta escribir, levantar pesas, ir a museos, salir de fiesta y quedarme leyendo en el sofá. Hay días que me pongo unos vaqueros rotos para hacer la compra y otros un traje para sentarme delante del ordenador. Soy ilustradora, deportista, melómana, pésima cocinera y, sobre todo, incoherente por naturaleza. Si soy todas esas cosas, ¿cómo debo vestirme?

 

Esa y otras dudas me asaltaron recientemente durante un desfile de moda, junto a ¿qué es el mal y el buen gusto?, ¿cuánto cuesta ser cool?, ¿por qué vestimos tan parecidos siendo tan diferentes? Y, sobre todo, ¿por qué valoramos tanto la originalidad pero acabamos comprando en los mismos sitios?


En definitiva, que definir tu estilo en la edad adulta es difícil porque tienes que decidir si parecerte a Kate Middleton o a una lolita adolescente. Tal vez podamos ser ambas a la vez y no necesitemos encontrar una estética para expresar quienes somos. Quizá tampoco sea necesario encontrar nuestro estilo o quizá uno sea tener muchos a la vez. A lo mejor el mío es contradecirme y encontrar un estilo único para cambiarlo por otro justo después.


Escuchando: Changes - Q

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