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Odio crear contenido



Odio crear contenido. Me cuesta admitirlo de manera tan flagrante y honesta.


Dibujo, escribo, hago vídeos y mucho de lo que creo lo publico en Internet. Investigo, cuento mis ideas, comparto experiencias y expongo mis pensamientos en público para que la gente los considere, los ignore, los acepte, los rechace o haga lo que quiera con ellos. Todo eso es contenido porque yo lo creo, pero ¿me convierte eso en creadora de contenido?


Crear contenido implica llenar un vacío. Satisfacer la necesidad de publicar algo con un determinado fin, el de que la gente lo vea, lo comparta, lo comente o lo guarde. En ese contenido lo que se dice es secundario porque el objetivo principal es que se diga algo. Es como si la denominación “creadora de contenido” anulara por completo lo que soy. Dejo de ser viñetista, ilustradora o escritora para crear contenido. Mi valor ya no está en lo que hago, sino en lo que creo.


Me pregunto si Nina Simone, Picasso o Spielberg hubieran tenido acceso a redes sociales, ¿serían también creadores de contenido? Entiendo la necesidad de un término colectivo que abarque a todas las personas que publican en Internet y ojalá algún día aparezca uno adecuado. Hasta entonces, puedes llamarme muchas cosas, pero no me llames creadora de contenido.


Escuchando: Glue - Bicep

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